Ha sido otra larga noche con terrazas instalando más mesas de las
autorizadas, con ruidosas colas de acceso a las discotecas de Ruzafa hasta
altas horas de la madrugada, con botellón
centrifugado por todas aquellas calles, plazas y parques con bancos y también con importante trasiego en ascensores, escaleras y edificios con apartamentos
turísticos...
Así es la verdad incómoda que de momento nadie a excepción del vecindario parece querer afrontar.
Señor Ribó, así no podemos seguir. Pensábamos que el
cambio político de la ciudad tal y como se nos prometió en la campaña
electoral, iba a priorizar absolutamente la convivencia, el respeto y el
derecho al descanso del vecindario. Eso todavía no ha ocurrido y ahora
con el final de agosto, llega uno de las épocas más problemáticas. No
estamos en disposición de consentir un septiembre difícil con eternos
fines de semana como otros años.

